Bienestar emocional y psicológico

La Organización Mundial de la Salud (OMS) introducía el concepto de bienestar dentro de su definición de salud en 1948. Y lo hacía entendiendo como “salud” no solo la ausencia de enfermedad sino un estado de presencia de bienestar físico, psíquico y social.

Aunque desde siempre las intervenciones médicas y psicológicas han tenido como principio mejorar y aumentar la calidad de vida de las personas, tradicionalmente lo han hecho desde el foco de la enfermedad y los síntomas.

No ha sido hasta las últimas décadas que la atención al bienestar ha empezado a adquirir cierta relevancia y cada vez hay más evidencia que relaciona el bienestar psicológico y emocional con una mejor calidad de vida y una mayor longevidad.

 

¿Qué es el bienestar emocional y psicológico?

 

El bienestar emocional hace referencia al concepto hedónico del bienestar y comprende tres aspectos básicos: la presencia de afecto positivo, la ausencia de afecto negativo y el sentimiento de satisfacción con la propia vida. La felicidad viene derivada por la percepción de emociones positivas.

De forma complementaria, el bienestar psicológico desde la perspectiva eudaimónica hace referencia a la capacidad para vivir de forma plena y desarrollarnos en un sentido al que le demos valor. En este caso se contempla la felicidad no como la sensación de emociones positivas, sino como el resultado de una vida bien vivida.

La psicóloga Carol Ryff propone 6 dimensiones que contribuyen al bienestar psicológico:

 

  • Autoaceptación: la capacidad para mantener una actitud positiva hacia uno mismo y la vida pasada, admitiendo y aceptando los aspectos positivos y negativos de uno mismo.

 

  • Dominio del entorno: ser capaces de manejarnos en un entorno complejo y amoldarlo según nuestras necesidades personales.

 

  • Relaciones y pensamientos positivas con otros: tener relaciones personales afectuosas y satisfactorias siendo capaz de mostrar empatía e intimidad.

 

  • Crecimiento personal: mostrar un sentido de desarrollo y estar abierto a acoger experiencias nuevas y desafiantes.

 

  • Autonomía: desarrollar un sentido de individualidad y de libertad personal.

 

  • Propósito en la vida: mantener metas y creencias que afirman que la propia vida tiene un propósito y un sentido.

 

Intervenciones para desarrollar el bienestar

 

El abordaje del bienestar psicológico y emocional se ha tenido en cuenta en el área de la psicología que ha diseñado intervenciones clínicas positivas que buscan trabajar y potenciar el bienestar emocional y psicológico. Algunas de las intervenciones que se llevan a cabo para el desarrollo del bienestar son:

 

Terapia del bienestar. Propuesta como una extensión a la terapia tradicional, donde la recuperación y el tratamiento se enfocan no solo a la ausencia de sintomatología, sino también a la presencia de bienestar. Se trata de una terapia breve de 8-12 sesiones que consta de tres fases delimitadas: monitorizar periodos de bienestar, análisis de las razones por las que terminaron estos periodos y la intervención sobre estos motivos.

Psicoterapia positiva. Esta terapia está dirigida a favorecer el bienestar y crecimiento personal a través del desarrollo de conductas positivas y modificación del comportamiento apoyándose en cualidades como la fortaleza interior, la bondad y la gratitud. Esta intervención se dirige a la mejora de una vida agradable, comprometida y dotada de sentido.

Terapia de aceptación y compromiso. Es una terapia que aborda la conducta poniendo el foco en el contexto, su objetivo es maximizar el potencial humano para una vida rica y con sentido.

Busca desarrollar la capacidad de vivir conscientemente, aceptar las experiencias presentes y actuar de acuerdo con los valores personales esenciales de cada uno. Para ello, hace uso de técnicas como el mindfulness para favorecer la conciencia plena y desarrollar el sentimiento de bienestar.

 

La importancia de la salud mental

 

Cultivar estos aspectos es cada vez más importante para mantener y preservar una buena salud mental. A nivel psicológico se ha demostrado que tener un elevado nivel de bienestar emocional y psicológico aumentan la resiliencia ante eventos negativos o situaciones vitales complejas, y nos permiten poder aceptar mejor las circunstancias de la vida.

Para acudir al psicólogo no es necesario que nos encontremos mal, simplemente, con que notemos que no estamos desarrollando todo el potencial que nos gustaría, puede ser un motivo suficiente para querer iniciar un trabajo interno con nosotros que nos guie y ayude a alcanzar un estado de bienestar óptimo. Porque acudir a un especialista siempre es bueno. Psicólogos y psiquiatras nos ayudarán a conocernos y llegar lo más lejos posible.