Cuidar la imagen para mejorar la autoestima de las personas con discapacidad

Trabajamos cada día para eliminar barreras y favorecer una sociedad más accesible e inclusiva para todos. Pero la realidad, plagada de conflictos y también de algunas frivolidades, pone de manifiesto que las personas con discapacidad siguen enfrentándose diariamente a desafíos y discriminaciones, algunas de ellas derivadas de su propia concepción de sí mismas, y baja autoestima.

Estimar o, en definitiva, querer a una persona es contemplarla con respeto y consideración. Por lo tanto, la autoestima es contemplarse a uno mismo con sentido de dignidad y también con aprecio. Si los pensamientos y percepciones que dirigimos hacia nosotros mismos no son los adecuados, el entorno verá ratificados muchos de los clichés que existen en torno a la discapacidad.

Sin lugar a duda esta situación puede influir negativamente en el bienestar emocional de una persona con distintos problemas físicos y/o mentales.  Y este es el principal motivo por el que debemos aprender a trabajar la autoestima y ayudar a las personas más vulnerables, dependientes o con discapacidad a quererse, aceptarse y mejorar en la medida de lo posible en todos los aspectos de su vida; la imagen incluida.

 

Nuestra mejor imagen también para la discapacidad

 

Uno de los grandes retos al que se enfrentan a veces las personas con algún tipo de discapacidad es la confianza en sí mismas y su apreciación sobre lo mucho que valen. Por eso, del mismo modo que las personas que no tienen ningún tipo de discapacidad, cuidar su propio aspecto y la imagen que muestran a los demás les va a ayudar a mejorar su visión y concepción de ellos mismos.

Las situaciones de dependencia evidencian también una vulnerabilidad que fomenta la baja autoestima y ello lleva a veces a la aparición y perpetuación de actitudes autodestructivas. Algunas personas con cierto grado de dependencia incluso acaban creyendo que no pueden hacer nada y, por lo tanto, ni siquiera lo intentan. Si a eso le sumamos los complejos y vulnerabilidades intrínsecos al hecho de ser diferentes (a veces también en apariencia, como el Síndrome de Down o algunas discapacidades físicas innegables) o no contar con todas las capacidades intelectuales del mismo modo que la mayoría, puede hacer nacer y crecer sentimientos de inferioridad que den paso a muchos problemas.

Mejorar y sobre todo cuidar la imagen propia desde la aceptación nos va a mostrar una realidad más veraz y sobre todo más ilusionante. Hay muchas maneras de lograrlo, desde la higiene a la moda pasando por la estética, el deporte o las tendencias en todo tipo de accesorios. Pero lo más importante es encontrar en todo ello una motivación para estar más conectados.

Ejemplo de esta integración social son muchos de los talleres que se realizan en distintos municipios de la Comunidad de Madrid. En ellos se imparten una serie de pautas fáciles de seguir que pueden ayudar a sentirse más integradas a las personas con discapacidad. Y, sobre todo, a que la propia imagen personal deje de ser un hándicap para imbuirse completamente en una sociedad diversa donde los cánones de belleza o de capacidades, afortunadamente, cada día se amplían más.  Todo ello para lograr que la imagen personal deje de ser un inconveniente para ellos.

 

Niños con discapacidad: mejor imagen y autoestima

 

Si la visión de uno mismo y su aceptación social es importante a todas las edades, imaginemos cómo puede afectar a niños que aún no han definido ni trabajado su autoestima. Y, mucho más allá, a aquellos que además deben lidiar con las limitaciones o problemas derivados de una patología cualquiera.

Niños y jóvenes son especialmente vulnerables a la concepción de la propia imagen. Por ello es habitual encontrarse con problemas de alimentación basados en su propia imagen ,como la anorexia en niños sin la carga extra de la discapacidad o la dependencia.

Entonces… ¿Qué podemos hacer para cambiar las concepciones estrechas de cuerpos “atractivos”, “normales” o “descartados” y facilitar la propia aceptación en los niños con discapacidad?

Redibujar estos conceptos de belleza y cánones de aceptación es imprescindible para lograr no hacer más daño a los más pequeños y vulnerables. Es imprescindible que las familias y los cuidadores contribuyan a desarmar los paradigmas imperantes, redefinir los propios y reducir la sensación de aislamiento que puede rodear a un niño con discapacidad. Ayudarlos a conocer sus fortalezas y a que, a través del contacto, el apoyo y el amor, se perciban íntegros y afirmados en sus propias capacidades les hará más fuertes y seguros.

 

Consejos para mejorar la autoestima de las personas con discapacidad

 

Lo primero para aceptarnos y querernos es conocernos. Así el autoconocimiento de nuestras virtudes y defectos nos ayudará a trabajar fortalezas y corregir nuestras debilidades. Hay múltiples posibilidades, desde la realización de deporte adaptado que mejore nuestro físico a participación en actividades sociales y culturales que nos obliguen a arreglarnos y socializar.

Conocernos es el paso previo a aceptarnos. El proceso no es sencillo, pero, si somos capaces de vernos y aceptarnos tal y como somos, aprenderemos a valorarnos y también a querernos y gustarnos igualmente.

Debemos sacar partido también a nuestras virtudes, porque están ahí. Y como ya nos conocemos, somos capaces de detectar más fácilmente nuestros puntos fuertes y centrarnos en ellos para sacarles el máximo provecho.

Desde los medios de comunicación también se puede ayudar mucho a visualizar más (y mejor) a las personas con discapacidad desde su propia voz. Pero al final, serán ellas las que tengan que tomar las riendas de su autoestima y de su propia imagen para lanzar al mundo la mejor versión de ellas mismas.