¿Brecha o abismo digital?

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Mi sobrino de 15 años “wasapea” periódicamente con su abuela, que ya ha cumplido los 80. Él nació con una tablet en una mano y un smartphone en la otra. Ella tuvo que desprenderse de todos sus miedos, carencias y complejos para aprender. Obligada por las circunstancias de vivir en ciudades distintas, algo que nunca pensó que tuviera que aprender para poder comunicarse con su nieto, salvando así el abismo digital que les separa.

Es evidente que vivimos en una sociedad digitalizada. A excepción de las compras por internet, las cuales podrían ser incluso prescindibles, cosas como pedir cita en el médico, realizar gestiones con la administración o recibir y pagar los recibos de las empresas suministradoras son gestiones que en muchos casos ya no se pueden hacer de forma “analógica”. Esto nos obliga a todos a realizarlas a través de un ordenador o un teléfono con conexión a internet.

Para mi sobrino, cualquiera de estas acciones resulta algo normal. No en vano es un “nativo digital” como se denomina a los nacidos en esta era hiper tecnológica. Pero para mi madre, su generación y generaciones aledañas supone un grandísimo esfuerzo cuando no una tremenda desesperación y frustración por no tener los medios y/o conocimientos necesarios para poder hacer ese tipo de tareas y gestiones sin ayuda.

 

¿A qué denominamos “brecha digital”?

 

Hablar de “brecha digital” es sinónimo de desigualdad en el acceso, uso o impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) entre grupos sociales determinados en base a criterios económicos, geográficos, de género, de edad o culturales.

Esta brecha se ha acrecentado a raíz de la pandemia en la que la única posibilidad de hacer determinadas gestiones ha sido (y sigue siendo) a través de internet. Una brecha que tienen que salvar muchas abuelas y abuelos, o madres y padres en su día a día y en tareas imprescindibles. Una brecha que en ocasiones se convierte en verdadero abismo debido a la imposibilidad de hacer determinadas gestiones de una forma que no sea exclusivamente de forma “digital”.

 

Innovación + tecnología = mejor servicio

 

Evidentemente los avances y modernizaciones de la tecnología nos hacen, en la mayor parte de las ocasiones, ahorramos tiempo y recursos. Además, ganamos en comodidad… siempre y cuando sepamos realizar las tareas y dispongamos de los medios necesarios a nuestra disposición para poder realizarlas.

Lo que ha ocurrido es que la evolución de la tecnología ha sucedido muy rápido. No nos hemos preocupado de poner los medios ni de enseñar a nuestros mayores y/o a los colectivos más vulnerables que por circunstancias sociales, económicas o geográficas no han podido acceder a formación en competencias digitales.

 

Tipos de brecha digital

 

Podemos decir que existen tres tipos de brecha digital:

 

  • Brecha de acceso. Tiene que ver con las posibilidades que tienen las personas para acceder a los recursos digitales como puede ser una conexión a internet (todavía hay pueblos en España que carecen de cobertura). Dependerá básicamente de temas socioeconómicos.
  • Brecha de uso. En este caso hablamos de la falta de competencias digitales de las personas que impide el manejo de la tecnología.
  • Brecha generacional. La población más envejecida, que ha llegado algo más tarde al cambio y, por tanto, no ha recibido ningún tipo de formación en competencias digitales. Una brecha que se acrecienta todavía más si a este factor de la edad unimos las desigualdades económicas y geográficas. Pero no sólo los mayores, también los más jóvenes encuentran peligros que les dejan fuera de juego.

 

Consecuencias de la brecha digital

 

La discriminación tecnológica es una forma de pobreza y exclusión social que priva a algunos ciudadanos de recursos esenciales para el desarrollo normal de su vida. Lo que ocurre por ejemplo en lugares remotos de nuestra geografía donde no hay acceso a internet. Esa carencia provoca falta de comunicación y aislamiento en la población.

Genera también una barrera a los estudios y al conocimiento y acentúa las diferencias sociales, ya que el analfabetismo digital reduce las posibilidades de encontrar empleos de calidad lo que tiene un impacto negativo en la economía de los trabajadores.

Discriminación de género. La brecha digital afecta negativamente a las mujeres más que a los hombres, lo que viola los principios de igualdad de género. Y finalmente tenemos una discriminación por edad ya que las personas más mayores no han tenido la oportunidad de acceder a las competencias digitales y, sin embargo, se les exigen esos conocimientos para realizar tareas imprescindibles en el día a día.

 

¿Cómo podemos reducirla?

 

Es una tarea que no resulta nada fácil ya que hemos permitido que la brecha haya crecido mucho, pero para reducirla deberíamos:

  • Crear infraestructuras en aquellas zonas donde la accesibilidad a los servicios de internet sea más difícil o imposible. De forma que toda la población tenga acceso a internet.
  • Poner en marcha programas de formación dirigidos a colectivos especialmente vulnerables: personas mayores, trabajadores con bajo nivel de estudios, personas con discapacidad…
  • Inversión en digitalización de las empresas y para conseguir soportes técnicos de calidad.

Debemos actuar con la mayor velocidad posible para que esta brecha no se convierta en un abismo insalvable ya que la tecnología no espera y la cantidad de procesos en los que resulta imprescindible el dominio de las competencias digitales crece día a día.

Sobre el autor

ViveLibre

ViveLibre es un entorno inteligente diseñado para mejorar la autonomía de las personas con necesidades de apoyo. Lo conseguimos mediante la conexión en tiempo real de la persona con necesidades de apoyo (usuario), su familiar y un equipo de atención personal, a través de la aplicación ViveLibre. De esta forma, ante cualquier incidencia que surja al usuario, el familiar y equipo de atención personal ViveLibre estarán informados en tiempo real ofreciendo la posibilidad de poner en marcha los mecanismos o apoyos necesarios para la solucionar la incidencia. Con ViveLibre empoderamos a las personas y mejoramos su calidad de vida, ganando en libertad y en tranquilidad.

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