Sensores aplicados a la salud

En los últimos años hemos presenciado una explosión de los dispositivos y sensores que prometen ayudarnos a controlar mejor nuestra salud, nuestro estilo de vida e incluso en la investigación de enfermedades. Sin embargo, los dispositivos y sensores médicos existen desde hace muchos años en la práctica clínica. Eso sí, nunca han gozado de tanta publicidad.

 

Factores que han repercutido en los sensores

 

¿Qué ha ocurrido para que estemos viviendo un aumento exponencial del número de sensores y dispositivos para el cuidado de la salud? En términos generales existen dos factores principales que explican esta disrupción:

 

  • Miniaturización y ubiquidad de los sensores. La reducción del tamaño de los procesadores siguiendo la Ley de Moore permite la integración de la circuitería y electrónica de manera cada vez más sencilla en un mayor número de dispositivos y materiales. Esto permite que estos sensores puedan estar presentes en varios elementos cotidianos. Algunos ejemplos son los smartphones, relojes inteligentes o incluso en los lugares más insospechados, (como el retrete).

Además han aparecido nuevos materiales. El grafeno o textiles inteligentes permiten que podamos llevar estos sensores en prendas de ropa, parches o adheridos a nuestra piel como tatuajes. Por último, el menor tamaño de estos dispositivos y reducido consumo de batería permite que incluso podamos implantarlos con más facilidad. Otra novedosa opción es tomarlos como una pastilla para obtener una imagen más precisa de nuestra salud.

  • La mejora de los niveles de conectividad de estos sensores. Hoy en día podemos tener prácticamente cualquier dispositivo conectado a internet, formando parte del famoso internet de las cosas (IoT). Además, la llegada de nuevos protocolos de comunicación como el 5G mejora las velocidades de transmisión de estos datos.

 

En qué nos beneficiamos de los sensores

 

El aumento de todos estos sensores y la mayor conectividad lleva asociado un mayor número de datos. En ese sentido el aprovechamiento de la gran cantidad de datos es posible gracias a las tecnologías de Big Data y principalmente:

 

  • Mayor capacidad de almacenamiento de datos, que además no necesitan disponer de una estructura definida.
  • Procesamiento en tiempo real y aplicación de algoritmos de machine learning. Antes era impensables pero hoy en día gracias al cloud computing están al alcance de todos.

 

Esto es lo que nos permite disponer de una verdadera monitorización continua de variables biométricas en condiciones reales y normales. Antes esto sólo se podía plantear bajo estrictas condiciones de laboratorio.

Hasta ahora, al disponer sólo de medidas puntuales del estado de salud de la persona, los profesionales médicos establecían umbrales de riesgo basados en datos poblaciones. Estos datos promediados pasaban por alto la gran complejidad y variabilidad que existe entre las diferentes personas.

Ahora, sin embargo, podremos alcanzar un altísimo grado de personalización. Esto se realiza mediante el análisis individualizado de la evolución de los patrones. Permitirá la predicción con gran antelación de situaciones graves o descompensaciones en la salud.

Pasaremos entonces a una medicina más preventiva frente a la situación actual más reactiva (cuando ya se ha producido el cambio drástico).

Para terminar, hay que recordar que esta explosión de sensores y datos nos permiten analizar variables relacionadas con la salud que hasta hace muy poco eran descartadas por su excesiva complejidad. Relacionadas con la salud pueden ser el patrón de la marcha, los rasgos faciales, o el habla.

En conclusión, todos estos datos nos ayudarán como pacientes a conocernos mejor y ser agentes (pro)activos en el mantenimiento y cuidado de nuestra salud.


La revolución del 5G

La quinta generación de tecnologías de telefonía móvil (comúnmente llamada 5G) ya está aquí, y promete quedarse. Asomarse a las posibilidades y el impacto que va a tener esta tecnología en los próximos años produce vértigo. Pero sin lugar a dudas, son desarrollos llenos de oportunidades que multiplican las posibilidades de comunicación entre sí y que ofrecen aplicaciones para todos los gustos.

¿Qué es el 5G?

El 5G es la última generación de tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica. Esto quiere decir,  el internet que utilizan los dispositivos móviles para conectarse a la red desde cualquier punto del planeta.

 

¿Qué nos permitirá hacer el 5G?

Su principal característica es que aumenta significativamente la capacidad de transferencia de datos, alcanzando velocidades entre 10 y 20 veces superiores a las actuales. Nos permitirá realizar mucho más rápido multitud de las actividades que hacemos a diario desde nuestros dispositivos móviles. Por ejemplo, el acceso a nuestros datos en la nube será ahora prácticamente instantáneo y ya no habrá diferencia entre tenerlos allí o en el propio dispositivo.

Otra de las mejoras es que disminuye considerablemente el tiempo de latencia. Éste es el tiempo de respuesta de la red y en el caso del 5G se reducirá hasta los 5 milisegundos. Un período tan pequeño que posibilitará la interacción en tiempo real con los dispositivos. Esto es especialmente importante para aquellos escenarios donde la demora en la respuesta puede ser crítica como, por ejemplo, un vehículo autónomo o una telecirugía.

El 5G también aumenta exponencialmente el número de dispositivos que podemos conectar a la red. De hecho, se espera que sea la tecnología que permita la interconexión total de todos los dispositivos que nos rodean. Esta interconexión facilitará la interacción directa entre ellos y los hará así más inteligentes.

 

¿Y en el campo de la teleasistencia?

En el campo de la teleasistencia, el 5G permitirá enviar una mayor cantidad de datos. Hasta el punto de que será posible incluso enviar vídeo en tiempo real desde cualquier sitio. Además, como se podrán conectar más dispositivos, se dispondrá de más fuentes diferentes de información del usuario. Esto permitirá tener un conocimiento más preciso de su estado, y todo ello en un menor tiempo de respuesta.

 

¿Necesitamos nuevos teléfonos?

Lamentablemente la mayoría de los teléfonos actuales no son aún compatibles con esta tecnología, pero lo serán pronto. Por ello,  en la mayoría de los casos será necesario migrar de dispositivo. Hasta el año pasado había muy pocos móviles compatibles con el 5G. No obstante, la situación ha ido cambiando a lo largo del presente año, habiendo ya más terminales disponibles.

 

¿Llegará el 5G a todo el territorio?

Telefónica se ha comprometido a que el 75 % del territorio nacional tenga cobertura 5G antes de final de año. Todo un reto en un año complejo como éste. La realidad es que en el mes de noviembre la compañía ya había desplegado el 5G en 640 municipios que representan el 42 % de la población española. Esta carrera a la que se suman otros operadores es imparable. Habrá que ver cómo multiplica todos los servicios y aplicaciones que puedan desarrollarse en este alarde de conectividad.


Tecnología para nuestros mayores

Durante el proceso de envejecimiento se producen una serie de cambios que afectan tanto a nivel biológico como psicológico de la persona. Las personas mayores tienden a perder algunas de sus capacidades. Su competencia auditiva disminuye, los problemas visuales aumentan con la edad y suele aparecer un progresivo deterioro cognitivo y motor. Pero esto no quiere decir que tengan que perder su autonomía y su independencia. Lo que más valoramos los seres humanos es nuestra libertad, y hay que intentar conservarla el mayor tiempo posible. Nuestro equipo de ViveLibre gracias a la tecnología pretende dotar a todas las personas mayores que lo necesiten de las herramientas que les ayuden a conseguirlo.

 

Tecnología en el ámbito de la salud

 

Las nuevas tecnologías aportan al conjunto de la sociedad multitud de ventajas y beneficios que hasta hace muy poco no habíamos imaginado. Todas las aplicaciones que se van desarrollando nos facilitan nuestro día a día en diferentes aspectos.  Para las personas mayores juegan un importante papel en su vida, ya que les ayuda a disfrutar plenamente de sus derechos y les permiten prolongar su vida en su entorno natural con mayor seguridad.

La mayoría de los avances tecnológicos que han ayudado a este colectivo han sido los enfocados a mejorar la salud y calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas que necesitan un seguimiento diario. Una de las principales ventajas, es poder monitorizar la salud de estas personas a la vez que favorecer su autonomía. Llevar un seguimiento de la tensión, la glucosa, el ritmo cardíaco, la calidad de sueño, son básicos para las personas mayores puedan vivir con mayor tranquilidad.

Y fuera del ámbito de la salud, podemos encontrar otro tipo de tecnologías que también han ayudado mucho a las personas mayores. Es la tecnología enfocada a hacer más fácil las tareas diarias del hogar, como los robots de cocina o aspiradores.

 

La visión de ViveLibre

 

Tenemos que deshacernos de la idea de que las nuevas tecnologías no están hechas para las personas mayores. Es verdad que algunas de ellas tienen ciertas dificultades para adaptarse a los cambios. Por eso hemos creado una aplicación en la que no es necesario tener grandes conocimientos sobre las nuevas tecnologías. La App está pensada para que únicamente la persona que necesita algún apoyo, tenga que pulsar un botón para ser atendido por nuestra Unidad de profesionales. Desde allí se le prestará la ayuda que necesite en función de sus necesidades particulares. El contacto personal con nuestros expertos de la Unidad de Apoyo proporciona al usuario la tranquilidad que necesita.

La sencillez a la hora de utilizar la aplicación es lo que caracteriza a ViveLibre, porque las nuevas tecnologías también piensan en las personas mayores.

Otro aspecto sumamente importante que hay que tener en cuenta es el respeto por la privacidad de la persona, sea cual sea su edad. Es algo que el equipo de Vivelibre cumple estrictamente. La tecnología no es sinónimo de intrusismo. El usuario es el que decide sobre su vida y, por lo tanto, también sobre los apoyos que quiere recibir. El decide en todo momento cómo quiere ser apoyado y por quién. Por ello, debe ser quien autorice hasta qué punto cede sus datos y a quién lo hace.

Las nuevas tecnologías por tanto, no están reñidas con la edad. Gracias a ellas, las personas mayores mejoran su calidad de vida, promueven su autonomía, se mantienen activos y fortalecen su independencia.


Ventajas de la domótica en la teleasistencia

La miniaturización de la electrónica ha permitido que la robótica y la automatización salgan de los entornos puramente industriales. Ahora se instalan en otros escenarios, entre ellos el doméstico. Es ahí donde nace la domótica, que es como se denomina al conjunto de sistemas cuyo objetivo es automatizar una vivienda.

 

El principio de la domótica

En sus inicios estos sistemas solamente eran capaces de controlar aspectos sencillos como la regulación de la temperatura o la iluminación, actuando sobre el termostato o las persianas. No obstante, en los últimos años han evolucionado mucho. Actualmente son capaces de manejar aspectos más complejos. Algunos ejemplos son la seguridad mediante cámaras y cerraduras electrónicas, el posicionamiento dentro del hogar o el control por voz de los dispositivos de la casa.

 

Qué puede hacer por la teleasistencia

Muchos de estos avances han permitido que surja una domótica centrada en los ancianos y personas con discapacidad. Se enfoca en que las personas con dependencia puedan seguir viviendo de forma cómoda y segura en su hogar, sin necesidad de trasladarse a un centro de atención. Es la denominada domótica asistiva que se complementa a la perfección con la teleasistencia. Hasta ahora la teleasistencia se limitaba a la ayuda telefónica proporcionada por un teleoperador. A través de un altavoz y un micrófono instalado en el hogar del usuario, el propio usuario era el que iniciaba la comunicación mediante un pulsador que debía llevar siempre consigo (generalmente integrado en una pulsera o medallón).

Gracias a la domótica, esa comunicación puede facilitarse enormemente, por ejemplo, comenzándola por voz sin necesidad alguna de pulsar nada. Esta es una situación especialmente ventajosa para personas con movilidad reducida. No solo eso, los propios sensores domóticos (de temperatura, ruido, presencia…) pueden emplearse para detectar situaciones peligrosas (fuegos, caídas, actividad excesiva…). Esto permite al propio teleoperador adelantarse e iniciar la comunicación en caso de detectar algún evento sospechoso.

 

Otras aplicaciones a favor de la autonomía

Otro aspecto importante es que la propia red domótica de comunicación puede utilizarse para conectar dispositivos más específicos de salud. Algunos ejemplos son bandas o pulseras de monitorización clínica que proporcionen la frecuencia cardiaca del usuario, la saturación de oxígeno, los pasos o incluso la posición dentro del hogar. Toda esta información puede ser utilizada por el servicio de teleasistencia para evaluar más certeramente el estado real de la persona. Se utilizan incluso técnicas de big data y machine learning para predecir la evolución de la salud del usuario, como ya comentamos en un artículo anterior.

Otra de las ayudas que permite la domótica asistiva es la de recordar al usuario la medicación que debe tomar. Siendo capaz incluso de dispensarle la dosis correcta. Para ello el usuario debe tener un dispensador automático en su hogar, que puede ser rellenado de forma semanal por un familiar o un cuidador que acuda de forma esporádica. Este escenario es especialmente interesante para aquellas personas con capacidades mentales comprometidas y que tengan problemas de memoria.

En definitiva, todos estos avances van a facilitar en gran medida la vida doméstica de las personas con dependencia, permitiéndoles valerse por si mismos en más situaciones y durante más tiempo, con la consiguiente tranquilidad y seguridad tanto para ellos como para sus familiares.


Tecnologías de la información y autonomía personal

Las nuevas tecnologías avanzan a pasos agigantados, al igual que se desarrollan nuevos usos que no hubiésemos imaginado. Las tecnologías de la información no se quedan atrás. Contamos con múltiples aplicaciones novedosas para facilitar la vida de las personas. Por ello, vamos a analizar cómo afectan a la autonomía personal.

 

¿Qué es la Tecnología de la Información?

Entendemos por Tecnología de la Información aquellas aplicaciones que se le dan a los equipos de telecomunicaciones y ordenadores para la transmisión, el procesamiento y el almacenamiento de datos. Este concepto es muy amplio y abarca cuestiones propias de la informática, la electrónica y las telecomunicaciones.

En el día a día, entendemos este término como un campo asociado a los ordenadores. También comprende otras tecnologías como la televisión y los teléfonos móviles, entre otros muchos dispositivos.

 

Avances en el campo de la tecnología

Tenemos que en los últimos años se han producido grandes avances en el campo de la tecnología de la información. Cada vez se transfiera y procesa información a una mayor velocidad y con mayor eficiencia. Esto ha hecho que los dispositivos sean cada vez más pequeños y al mismo tiempo con mucha más potencia. Un procesador hoy es capaz de realizar tareas que hace apenas 10 años eran impensables.

Uno de los avances más significativos de la Tecnología de la Información en el campo de la salud ha sido el desarrollo de los relojes inteligentes. En un principio, estos smartwatches solo eran capaces de medir el número de pasos que una persona realizaba al día. Han ido avanzando exponencialmente y ahora incluso son capaces de conseguir monitorizar la frecuencia cardíaca o la saturación de oxígeno en sangre segundo a segundo.

¿Y cuál es el principal beneficio que nos otorgan estas herramientas? Lograr realizar un seguimiento mucho más preciso y continuo del estado de salud de las personas.

Si pensamos a largo plazo, analizando las tendencias de los patrones se podrían determinar los niveles de autonomía de cada usuario. Es posible ya predecir posibles necesidades que un individuo tenga a medio plazo, y tratar así de preservar y también actuar con tiempo para fomentar la autonomía personal.

 

¿Por qué queremos impulsar la autonomía personal?

Fomentar la autonomía es algo imprescindible en nuestras vidas. Hay que tener en cuenta que conforme vamos avanzando en la edad, perdemos movilidad y, en consecuencia, merma nuestra capacidad de autonomía. Como resultado, las tareas sencillas resultan cada vez más complicadas de realizar.

Vivimos más años, y es importante retrasar el momento en el que realizar estas tareas cotidianas se convierta en un esfuerzo extraordinario. Poder tener una vejez útil en la que seamos capaces de realizar nuestras funciones con calidad de vida es importante personal y económicamente. Pero además, esta pandemia ha demostrado lo importante que es poder continuar en nuestro propio entorno el máximo tiempo posible.

 

¿Cómo mejoramos nuestra autonomía con las Tecnologías de la Información?

Anteriormente hemos mencionado que ciertos dispositivos son capaces de registrar los pasos u obtener la frecuencia cardiaca. Con esta información se pueden obtener patrones de movilidad y actividad que pueden ser empleados para determinar periodos sedentarios o de baja actividad física.

Con ello, se puede alertar al usuario de que lleva demasiado tiempo sentado, presenta patrones tortuosos en la marcha o dificultades en conciliar el sueño. Incluso a raíz de estas alertas se pueden realizar recomendaciones como dar paseos, realizar ejercicio o tomar infusiones relajantes.

 

Hacia el infinito y más allá

Los últimos avances en las Tecnologías de la Información han permitido un procesado de la información cada vez más rápido y efectivo. Hasta la fecha, se permite el estudio de varias métricas referidas a las constantes vitales como la frecuencia cardiaca o la saturación de oxígeno en sangre. Esto es solo el comienzo ya que se está tratando de medir otro tipo de variables como los niveles de insulina.

Por lo que el campo de las Tecnologías de la Información tiene un gran potencial a la hora de aportar información que se puede emplear posteriormente para ayudar a incentivar y reforzar la autonomía del usuario. Y esto es solo el comienzo. No hay límites para mejorar nuestra independencia a través de las soluciones avanzadas que estamos desarrollando.


Neurociencia y deporte: Aplicaciones

Cuando escuchamos la tan manida expresión mens sana in corpore sano quizá no somos conscientes de hasta qué punto tiene un fundamento científico sólido.  La interrelación entre cuerpo y mente afecta de manera decisiva a nuestro bienestar físico, hasta extremos que quizás no habíamos imaginado. Es por ello que, en los últimos años, se está utilizando el conocimiento desarrollado en el área de la neurociencia para mejorar el rendimiento deportivo.

 

¿Cómo puede la neurociencia mejorar el rendimiento deportivo?

Cuando practicamos deporte, todos hemos sido conscientes del papel decisivo que juegan las habilidades mentales en nuestro desempeño. La concentración, la visión espacial o el control de la ansiedad son algunas de las capacidades que se pueden entrenar. Existen en el mercado diferentes tecnologías que permiten el entrenamiento específico de estas habilidades. Por ejemplo, el sistema Dynavision-D2  se centra en mejorar el tiempo de reacción y la coordinación ojo-mano. Esto es esencial en muchos deportes, como, por ejemplo, el tenis.

 

¿Se puede entrenar la actividad cerebral?

Existen más habilidades a entrenar además de las que hemos mencionado anteriormente haciendo uso de la neurociencia. Podemos encontrar qué tipo de actividad cerebral o qué áreas del cerebro están más involucradas en el rendimiento deportivo y tratar de potenciarlas. Por ejemplo, en el artículo de 2018 de Pereira , encontraron que los sujetos que presentaban una mayor desincronización del ritmo mu (actividad cerebral que presenta una frecuencia entre 8 y 12 Hz) eran los que mejores resultados presentaban en una competición de tiro olímpico. Conociendo cuál es la actividad cerebral que queremos potenciar, se puede hacer uso de un interfaz cerebro-ordenador. De esto ya hablamos en un artículo anterior de este blog, para entrenar y mejorar estos ritmos específicos.

 

Entrenamiento de la imaginación motora

Existe una amplia evidencia de que el entrenamiento mediante imaginación motora mejora el rendimiento deportivo. ¿En qué consiste? En imaginar de la manera más realista posible el movimiento que el deportista va a tener que realizar en la competición real. Por ejemplo, imaginar cómo golpeamos con la raqueta una pelota de tenis. La repetición sucesiva de esta imaginación produce a la larga una plasticidad cerebral que se traduce en una mejor realización de dicho movimiento en la competición real. De nuevo mediante los interfaces cerebro-ordenador, se puede diseñar una aplicación en la que el deportista pueda entrenar la imaginación de un movimiento específico.

 

¿Veremos este tipo de aplicaciones en la alta competición?

Ya hay equipos de fútbol profesional que utilizan estas aplicaciones relacionadas con la neurociencia, como el Borussia Dortmund de Alemania. En mi opinión, estas tecnologías tendrán un papel cada vez más importante en la alta competición. Especialmente en aquellos deportes en los que llegar un segundo antes o después puede suponer la diferencia entre ganar o perder, como pueden ser el atletismo o la natación. Es posible incluso que se llegue a producir en el futuro algún tipo de control de “dopaje tecnológico”. Así se evitaría que algunos deportistas puedan hacer uso de implantes que potencien sus habilidades. Sin duda, será interesante ver qué nos puede deparar en el futuro la conjunción de deporte y neurociencia.


Persona mayor usuaria de teleasistencia

Cómo mejora el big data a la teleasistencia

Cada vez son más las personas que viven solas y que, bien por el paso de los años, bien por alguna incapacidad, presentan dificultades para seguir siendo independientes. En algunos casos estas personas no cuentan con nadie que pueda ayudarles en su día a día. En otros casos, desean mantener una total independencia y son sus familiares los que querrían saber con rapidez y sin intromisiones si su familiar está bien. Gracias al big data y a la teleasistencia gran parte de estos deseos son hoy posibles.

Son ya muchos los que optan por esta solución para seguir viviendo de forma independiente con la tranquilidad de saber que si les pasa algo el servicio de teleasistencia se dará cuenta, les asistirá y avisará a sus familiares. Vamos a analizar cómo el big data puede ayudar en esta tarea.

 

Big data, aprendizaje automático

Hasta no hace mucho la teleasistencia no pasaba de una llamada rutinaria o de una visita cada cierto tiempo para comprobar que todo iba bien. Afortunadamente las nuevas tecnologías han mejorado este escenario permitiendo un control mucho más eficiente a la par que mínimamente intrusivo. De entre estas tecnologías destaca el big data. Es reciente la utilización en este entorno por su capacidad sin precedentes para monitorizar de forma, rápida, continua y precisa el estado del usuario. Básicamente el big data consiste en el análisis de grandes cantidades de datos sobre un determinado proceso para, mediante algoritmos de aprendizaje automático, extraer las reglas que lo caracterizan y dirigen.

 

Big data y teleasistencia

En el caso de la teleasistencia, los datos que el big data nos permite procesar son los del propio usuario durante su actividad diaria. Para ello las soluciones actuales de teleasistencia se sirven de sensores distribuidos por el hogar del usuario. Asimismo, el usuario suele llevar una pulsera similar a cualquier smartwatch. En general ninguno de estos dispositivos suele ser mucho mayor que un teléfono móvil y todos ellos proporcionan datos sobre la persona y su entorno. Datos como la localización dentro de la vivienda, la frecuencia cardiaca a lo largo del día, la actividad física realizada, la temperatura y la presión del ambiente o los periodos de vigilia y sueño. No obstante, no todas las soluciones utilizan todo tipo de sensores. Dependiendo de la cantidad y el tipo que integre, el sistema proporcionará más o menos información. Actualmente simplemente con una pulsera inteligente es posible obtener información tan variada como la frecuencia cardíaca, el número de pasos, la tensión arterial, el tiempo en reposo o en movimiento, el tiempo durmiendo o la acelerometría de la persona.

 

¿Para qué sirve recoger toda esta información?

Recoger toda esta información es útil porque gracias al big data y al aprendizaje automático es posible analizarla rápidamente y extraer los patrones que modelan la actividad diaria de la persona. Por ejemplo, su comportamiento más habitual o su estado de salud actual.

Es interesante destacar que la construcción de estos modelos no sólo puede llevarse a cabo con los datos de la propia persona, sino que también pueden emplearse los de otros usuarios. De esta forma el sistema puede aprender también a un nivel más general cuáles son los comportamientos y pautas más habituales en los diferentes tipos de personas. Además el usuario puede beneficiarse también de los modelos y recomendaciones que han demostrado ser más beneficiosos en las personas más parecidas a él. Por supuesto, esto último siempre personalizando y ajustando las recomendaciones a las características propias del usuario en función de su grado de similitud con los demás.

 

Algunos ejemplos concretos

La aplicación más clara e inmediata de todos estos datos es la de utilizarlos para comprobar que todo está bien en un determinado instante. Como mediante el big data y el aprendizaje automático podemos construir patrones que modelan lo habitual en la persona, y como el flujo de datos de ésta es ahora continuo, es posible, por ejemplo, chequear en cada momento si las constantes vitales que llegan son normales. En caso contrario, se contactaría automáticamente con la propia persona o con sus familiares. Todo ello en cuestión de minutos o incluso segundos. Éste es el caso de una subida o bajada excesiva de tensión o frecuencia cardíaca.

 

Detección de caídas

Asimismo, igual que muchas pulseras actuales son capaces de detectar el número de pasos o las escaleras subidas, existen modelos capaces de detectar movimientos más bruscos como, por ejemplo, caídas. Además es posible recibir llamadas telefónicas en la propia pulsera. En el caso de detectar un evento de este tipo y que el usuario no se pueda mover, sería posible llamarle directamente a la pulsera o incluso que él mismo lanzase una llamada de emergencia simplemente pulsando un botón.

 

Cambios de rutina

Además de sucesos o valores puntuales, gracias al big data podemos analizar, parametrizar y detectar situaciones anómalas más complejas y mantenidas en el tiempo. Por ejemplo, cambios en la rutina de la persona. Disminución o aumento del número de veces que va al baño, cambio en las horas de levantarse y acostarse, conductas erráticas y preocupantes como demasiado tiempo sin salir de una habitación o de casa, o sin entrar en otras fundamentales como la cocina o el baño, etc.

Por último, como se dispone de la información del usuario a lo largo de grandes periodos de tiempo, es posible combinar los registros actuales con el histórico para trazar su evolución. Es posible inferir su tendencia y proponer cambios en su rutina para que se dirija a los estados de salud más beneficiosos.

Por ejemplo, se puede detectar si la persona cada vez duerme menos, si su movimiento es cada vez menor, si su caminar es cada vez más impreciso o si su velocidad de la marcha está disminuyendo. Todos ellos indicadores de un cambio de estado a peor. Comparando estos cambios con su propio histórico de datos y los de otras personas, se puede detectar si el usuario está sufriendo un deterioro excesivo, recomendar actuaciones contrastadas en otros usuarios y alertar a sus familiares. También sería posible remitir un informe directamente al personal clínico del servicio de teleasistencia para que evalúe el caso con más detenimiento.

En definitiva, gracias al big data y al aprendizaje automático, la teleasistencia puede monitorizar de una forma más continua y precisa el estado de las personas con dependencia, siendo tranquilizador tanto para los propios usuarios como para sus familiares, pudiendo además recomendar pautas más beneficiosas. Puede también detectar con más antelación los deterioros de los usuarios y proponer de una forma más personalizada las recomendaciones más apropiadas para retrasarlo. Y todo ello de una manera mínimamente intrusiva.


¿Cómo ayuda el IoT a las personas con dependencia?

En Vive Libre estamos trabajando en el desarrollo de tecnologías en el ámbito de lo que se conoce como Internet of Things (Internet de las Cosas), o más sencillamente por sus siglas en inglés, IoT.

¿Qué es el IoT?

Ya hemos comentado en un artículo previo de este blog en qué consiste el IoT. Podemos definirlo como una tecnología que permite que, dispositivos cotidianos como relojes, electrodomésticos, vehículos o incluso prendas de vestir, tengan la capacidad de registrar datos y enviar esos datos permanentemente. Abre la puerta a un sinfín de aplicaciones.

En este artículo nos centraremos en aquellas que pueden beneficiar de manera más directa a las personas dependientes.

¿De qué forma puede ayudar el IoT a las personas con dependencia?

Las dos características que hacen que el IoT sea tan interesante en el ámbito de la dependencia son su ubicuidad y su transparencia. El hecho de que pueda estar presente en cualquier lugar y sin que el usuario tenga que realizar ninguna acción para conectarse permite que, por ejemplo, los diferentes elementos del mobiliario urbano, como pueden ser los semáforos o las paradas de autobús, puedan transmitir información a los viandantes. De esta manera, una persona con discapacidad visual podría recibir información a través de un auricular mientras va caminando por la calle. Le puede alertar de que un semáforo está en rojo, de que el autobús está a punto de llegar o de posibles aglomeraciones. Todo esto se puede integrar para crear un bastón inteligente, como han hecho en la empresa WeWalk.

¿También puede ayudar el IoT dentro del hogar?

Las posibilidades dentro del hogar son infinitas, ya que colocación de sensores es mucho más sencilla y la conectividad mucho mayor. De esta manera, la tecnología IoT puede ayudar, por ejemplo, a detectar caídas dentro del hogar, mediante sensores de acelerometría y barómetros integrados en los enchufes. También puede ayudar a detectar posibles accidentes, como fugas de gas o fallos eléctricos, y notificárselo en tiempo real al usuario. Las personas con discapacidad auditiva pueden beneficiarse también de esta tecnología. Existen aplicaciones como Visualfy ,  que traducen los sonidos del hogar a imágenes, permitiendo al usuario visualizar alertas cuando suena el timbre de la casa, el horno ha terminado de cocinar o el bebé está llorando.

En cuanto a parámetros de salud, podemos obtener información que nos alerte de manera temprana de que una persona puede estar teniendo algún problema. Un ejemplo sería el registro de la frecuencia cardíaca con pulseras inteligentes o de los movimientos que está haciendo gracias a balizas de localización dispuestas por la casa.

¿Qué podemos esperar en el futuro?

En el contexto actual en el que estamos inmersos, se hace necesario volver a poner el foco en las personas dependientes. Son las que más han sufrido las consecuencias de esta pandemia, y más concretamente las personas mayores. El uso de la tecnología IoT nos puede permitir dotar a los hogares de herramientas de medición de parámetros clave de la salud. De esta manera poder tener un seguimiento de cómo se encuentra la persona. Así, muchas personas que, llegada una cierta edad, tenían que irse a vivir a una residencia, van a poder continuar viviendo en sus hogares sin miedo a que les ocurra algo y no puedan ayudarles, incrementando sensiblemente su calidad de vida.

 

 


Científico de datos trabajando en nuevas tecnologías para la salud

6 avances en tecnología que han mejorado la salud

Inteligencia artificial, Big Data, IoT, ChatBot, blockchain, impresión 3D, realidad aumentada, nanotecnología, son términos que han invadido los medios en la última década. Detrás de ellos se encuentran algunos de los avances tecnológicos más importantes de este siglo XXI. Estos avances en tecnología están revolucionando la industria, los servicios e incluso las relaciones sociales. Y el mundo de la salud no es ajeno a todos ellos.

En esta entrada vamos a poner de manifiesto cómo estas nuevas tecnologías han irrumpido en el sector de los cuidados sanitarios. Cómo mejoran sustancialmente la capacidad de respuesta frente a las enfermedades, así como a la calidad de vida de las personas en cuanto a su salud se refiere.

 La IA (inteligencia artificial) y el big data

Si bien la IA no es una tecnología reciente, sí lo es su uso generalizado. Esto se debe al gran avance en las capacidades de almacenamiento y procesamiento de grandes cantidades de datos (Big Data) de los equipos informáticos actuales. De la mano del aprendizaje automático (machine learning) la IA es una realidad en el mundo de la salud, como ya se ha comentado en este blog.

IoT y ChatBots

El internet de las cosas, IoT de sus siglas en inglés, es la tendencia cada vez mayor de conectar dispositivos cotidianos a la red, de forma que están constantemente enviando datos para su análisis en tiempo real. Gracias a esta tecnología, el desarrollo de wearables relacionados con el cuidado sanitario ha sufrido un desarrollo exponencial en los últimos años. Existen desde relojes y pulseras inteligentes que monitorizan el ritmo cardiaco, los niveles de glucosa, la presión arterial, la actividad, el consumo de calorías o el sueño de las personas, hasta ropa inteligente o sensores adheridos al cuerpo. Un ejemplo destacado de este tipo sería el reloj embrace que detecta un posible ataque epiléptico y avisa a los cuidadores. También la camiseta Nuubo que monitoriza a pacientes con dolencias cardiacas mediante el registro del electrocardiograma con estándares clínicos y otras mediciones para anticiparse a posibles riesgos cardiacos.

Los ejemplos anteriores, como los ChatBots, están estrechamente relacionados con el Big Data y la IA. Los ChatBots son programas informáticos capaces de mantener una conversación y dar respuestas acertadas sobre un determinado tema para el que han sido programados. En este caso, los ChatBots evitan que los pacientes tengan que ir a la consulta en un primer contacto ante dolencias leves, evitando así colapsos y sobrecarga de los facultativos. Además, pueden servir para recolectar datos epidemiológicos o realizar campañas de comunicación sanitaria. Un ejemplo es el healthbot de Acuam.

Blockchain

La cadena de bloques o blockchain es la tecnología que sustenta las criptomonedas, como el bitcoin. Esta tecnología funciona como una gran base de datos distribuida que permite el almacenaje, protección y trazabilidad de datos. Su aplicación puede ser muy amplia, desde las propias criptomonedas hasta las cadenas de suministro en industrias como la energética, la farmacéutica o la alimentaria. En el campo de la salud, una contribución muy importante sería el historial clínico único y controlado por el propio paciente, de forma que éste tendría a disposición, tanto propia como de sus médicos autorizados, toda su información clínica: pruebas, tratamientos, hospitalizaciones, alergias, medicación, etc. con total trazabilidad para evitar duplicidades, registrar tratamientos o fármacos que han surtido efecto, detectar negligencias… Todo esto solamente es un planteamiento en la actualidad, aunque ya existen algunos agentes que prestan este servicio, como aetsoft.

Impresión 3D

La impresión 3D está muy presente en la industria y en las últimas fechas hemos visto como muchas empresas se han adaptado para aportar su granito de arena en la lucha contra el coronavirus, fabricando pantallas protectoras y piezas para respiradores artificiales. Sin embargo, esta tecnología también permite generar modelos muy realistas para ensayar operaciones complejas. Además ha ido más allá con la bioimpresión de órganos y tejidos, dejando vislumbrar en un futuro no muy lejano su posible gran contribución a la medicina de los transplantes.

Realidad aumentada

A diferencia de la realidad virtual en la que el escenario generado está en un espacio virtual, como unas gafas opacas de realidad virtual, la realidad aumentada agrega elementos artificiales en un escenario real. Esta tecnología combina los elementos físicos del entorno de forma interactiva. Desde simulaciones anatómicas para aprendizaje médico a la proyección sobre el propio paciente de pruebas radiológicas o reconstrucciones de tejidos en 3D que dotan a los médicos de información adicional en tiempo real, incluso durante una cirugía. Claros ejemplos ya en uso son las HoloLens de Microsoft para estudiantes de anatomía o la detección de las venas de un  paciente mediante AccuVein.

Nanotecnología

La nanotecnología o robots diminutos, que se miden en nanómetros. Son una tecnología que aún tiene mucho camino por recorrer en su desarrollo, sin embargo, empiezan a surgir algunos proyectos pioneros. Esta tecnología pretende llevar la medicina al nivel de la célula, para el suministro de medicamentos, terapias genéticas o diagnósticos in vivo. Cobra especial relevancia en ciertas situaciones como la quimioterapia contra el cáncer, en la que la terapia quedaría dirigida únicamente contra las células cancerosas. En el  caso de los implantes, los nanosensores podrían detectar fases tempranas de infección o rechazo e incluso iniciar una medicación in situ automática. La Universidad del País Vasco tiene un grupo de investigación enteramente dedicado a estas cuestiones y ya ha desarrollado un apósito biodegradable con nanofibras que actúa como segunda piel y favorece la cicatrización en heridas crónicas.


Científico de datos trabajando con big data

Big data y Machine learning para avanzar en el campo de la medicina

En los últimos años es muy habitual escuchar el término big data y la revolución que está provocando en multitud de sectores. La medicina no es ajena a este fenómeno y también se está viendo beneficiada por esta revolución y sus tecnologías asociadas. Pero, ¿sabemos realmente qué es el big data y en qué consiste? ¿Y cómo se relacionan big data y medicina?

¿Qué es el big data?

Aunque el término big data se traduciría literalmente por “datos grandes”, a lo que se refiere más precisamente es a “grandes cantidades de datos”. Por extensión, se llama también big data al área de la informática que se dedica al estudio de los métodos y tecnologías de procesamiento de grandes cantidades de información.

¿Por qué ahora y no antes?

Aunque los ordenadores son capaces de procesar grandes cantidades de datos desde hace tiempo, no ha sido hasta hace unos años cuando la miniaturización de la electrónica ha alcanzado un nivel de madurez tal, que hoy en día prácticamente cualquier dispositivo electrónico de tamaño reducido es capaz de integrar multitud de sensores, tomar datos y conectarlos con usuarios en cualquier parte del mundo gracias a la progresión que también ha alcanzado internet.

¿Por qué es importante tener muchos datos?

Los datos son importantes porque permiten extraer conocimiento de situaciones pasadas y utilizarlo para tomar decisiones futuras más acertadas; es decir, permiten aprender. Es lo que se denomina “machine learning” (aprendizaje automático en español) y, básicamente, consiste en aplicar técnicas informáticas y matemáticas a los datos para extraer algún conocimiento general con el que luego automatizar alguna determinada tarea. Por ejemplo, detectar, clasificar o predecir algún determinado suceso.

A la etapa de aprendizaje a partir de los datos se le suele llamar entrenamiento y, matemáticamente, consiste en minimizar el error de un determinado modelo que modeliza la tarea que se desea automatizar, tomando como referencia los datos disponibles.

En ocasiones, los procesos que se desean automatizar son muy complejos por el gran número de casuísticas posibles. Por ello, es necesario entrenar el sistema con muchos casos diferentes para que pueda deducir con garantías la regla general inherente. Es por esto que el machine learning suele ir habitualmente de la mano del big data y ambos términos se suelan confundir, o se hable únicamente de big data cuando sería más correcto distinguir entre ambos.

Aplicaciones del big data en medicina

Tanto el machine learning como el big data se utilizan ya para resolver problemas en numerosísimas áreas. Dentro de la medicina se está estudiando su uso en multitud de escenarios. Por ejemplo, son muchos los sistemas que ayudan al diagnóstico, mejorando incluso el acierto de los especialistas. Estos sistemas son especialmente interesantes en patologías difíciles de detectar en etapas tempranas, como cánceres, trastornos genéticos y enfermedades neurodegenerativas. En este contexto, hay sistemas que incluso se aventuran a predecir el riesgo de muerte prematura analizando electrocardiogramas.

No solo es posible predecir diagnósticos, sino que también existen sistemas capaces de determinar los factores de riesgo de una determinada persona. Es el caso de IBM Watson Genomics, que analiza el genoma de los pacientes para detectar posibles anomalías. A partir de estos análisis, es posible diseñar posteriormente nuevos fármacos más eficaces o personalizar tratamientos ajustándolos a las necesidades exactas del paciente. En este sentido existen también sistemas que permiten evaluar si el paciente está respondiendo satisfactoriamente o no a un tratamiento. Por ejemplo, el dispositivo P1vital PReDicT Test es capaz de evaluar en una semana en pacientes con depresión si la medicación está surtiendo efecto o no.

También es posible realizar seguimientos de otros aspectos de los pacientes, como la actividad diaria, cuantificándola y detectando incluso caídas o estrés. Otra posible aplicación consiste en realizar seguimientos de la evolución de enfermedades infecciosas sobre grupos de población, por ejemplo, a partir de las publicaciones en Twitter. Son muchos los ejemplos de la relación entre big data y medicina.

Por último, el machine learning está ayudando también a la prevención en multitud de áreas. Por ejemplo, en el deporte ayuda a predecir lesiones musculares, mientras que en entornos laborales permite predecir cuándo un empleado va a sufrir una baja en función de su actividad habitual.