Según la OMS, alrededor del 16% de las personas mayores de 60 años viven solas en todo el mundo. En algunos países, las estadísticas pueden variar considerablemente. Por ejemplo, en países europeos como Suecia o Dinamarca, el porcentaje de personas mayores que viven solas puede ser más alto, alcanzando hasta un 40% en algunos casos.

De hecho, el envejecimiento frecuentemente trae consigo la soledad para muchos ancianos. En primer lugar, debido a circunstancias como la viudez, la independencia de sus hijos o su traslado a residencias. Desde Vive Libre apostamos por combatir el sufrimiento de soledad en personas mayores. Hoy te traemos las iniciativas y estrategias en las que puedes participar.

En España, más de 2 millones de personas experimentan soledad, siendo las mujeres (con un 79%) quienes se ven mayormente afectadas, especialmente al vivir en hogares unipersonales. La muerte de la pareja es un momento crítico, causando una profunda sensación de aislamiento al perder ese compañero de toda la vida.

Diferencia entre soledad no deseada y aislamiento social

Los ancianos describen su soledad en dos categorías: la no deseada, que es una sensación subjetiva de carencia afectiva, y el aislamiento social, que es una situación objetiva de escaso contacto con familiares o amigos, como lo señalan investigadores del Institut Català de la Salut de Barcelona.

La soledad en personas mayores tiene profundas implicaciones en su bienestar físico y mental. A medida que envejecemos, las relaciones sociales tienden a debilitarse, principalmente debido a la pérdida de amistades por fallecimiento y a la independencia de los hijos, quienes tienen sus propias responsabilidades.

Investigaciones del Institut Català destacan que esta sensación de soledad afecta significativamente la calidad de vida de los ancianos, incluso desencadenando problemas de salud como la depresión o enfermedades neurodegenerativas. Según los estudios, la soledad y el aislamiento social se asocian con una mayor morbimortalidad, aumentando el riesgo de enfermedades degenerativas y mortalidad prematura.

Incluso, las personas mayores que viven solas pueden enfrentar un mayor riesgo de depresión debido a la falta de interacción social, sentimientos de aislamiento y otros factores. Los porcentajes de depresión pueden variar ampliamente en diferentes estudios y poblaciones, pero se estima que las tasas de depresión entre personas mayores pueden oscilar entre el 7% y el 20%, dependiendo de la región y otros factores.

Sin embargo, este problema puede encontrar solución. A pesar de que la atención a esta problemática no es prioridad en el sistema de salud, existen alternativas que pueden mejorar la calidad de vida de las personas mayores y ayudarles a superar este sentimiento de soledad.

Estrategias y alternativas para combatir la soledad no deseada y el aislamiento social

Para combatir la soledad no deseada y el aislamiento social en las personas mayores, existen diversas alternativas y estrategias que pueden ser efectivas:

Programas de voluntariado y participación comunitaria: Involucrar a los adultos mayores en actividades de voluntariado que les permitan interactuar con otros y contribuir a la comunidad. Esto puede incluir trabajos en organizaciones benéficas, proyectos ambientales o programas educativos.

Grupos de interés y actividades recreativas: Fomentar la participación en grupos o clubes relacionados con sus intereses, clases de arte, grupos de jardinería o actividades deportivas adaptadas a su edad y condición física.

 Tecnología y redes sociales: Facilitar el acceso y la capacitación en el uso de tecnología para comunicarse con familiares, amigos y participar en comunidades en línea a través de redes sociales, videollamadas o plataformas de mensajería.

Visitas regulares y compañía: Organizar visitas regulares de voluntarios, amigos, familiares o cuidadores para ofrecer compañía, realizar actividades juntos o simplemente para conversar.

Grupos de apoyo y terapia: Fomentar la participación en grupos de apoyo donde puedan compartir experiencias y preocupaciones similares, proporcionando un espacio seguro para la expresión emocional y el apoyo mutuo.

Servicios de transporte y movilidad: Facilitar el acceso a servicios de transporte para que puedan participar en eventos sociales, citas médicas o actividades comunitarias fuera de su hogar.

Promoción de la salud mental: Ofrecer recursos y programas que promuevan la salud mental, como sesiones de meditación, yoga, mindfulness u otros enfoques terapéuticos que ayuden a manejar el estrés y la ansiedad.

Involucramiento intergeneracional: Establecer programas que fomenten la interacción entre personas mayores y jóvenes, como actividades en escuelas, proyectos de tutoría o programas intergeneracionales.

Apoyo emocional y escucha activa: Proporcionar espacios donde puedan expresar sus sentimientos, preocupaciones y experiencias, mostrando empatía y brindando apoyo emocional.

Participación en eventos comunitarios: Informar sobre eventos locales, ferias, festivales, conferencias u otras actividades culturales que puedan interesarles y motivarlos a participar.

La combinación de estas estrategias puede ser efectiva, tanto para abordar la soledad no deseada como el aislamiento social en las personas mayores, brindándoles oportunidades para socializar, establecer conexiones significativas y mejorar su bienestar emocional.