La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica del Sistema Nervioso Central, que puede provocar fatiga, problemas de control neuromotor, alteración de la percepción sensorial y temblores, entre otros síntomas. Al contrario de lo que muchas personas creen, el ejercicio físico si tienes esclerosis múltiple es muy beneficioso, tanto a nivel físico como psicológico, con lo cual, debe formar parte de la rutina diaria. Ayuda a mejorar las funciones que se han deteriorado como consecuencia de la inactividad y ayuda a manejar mejor los síntomas.

Es importante buscar el ejercicio que mejor se adapte a las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta las limitaciones y capacidades de cada uno. Se debe actuar siempre con precaución, sin forzar ni excederse, y consultar previamente al médico y al fisioterapeuta.

Los más recomendables son los ejercicios aeróbicos como caminar o nadar, y en las estaciones de más calor, mejor hacerlo por la mañana o por la noche para evitar las horas de más calor. Y para evitar el calor corporal, te recomendamos la natación y otros ejercicios aeróbicos acuáticos.

La realización regular de ejercicio físico te proporciona una mejoría a nivel de fuerza y equilibrio y también mejora el sistema cardiovascular y respiratorio. También ayuda a aliviar el estrés y a mejorar la sensación de la fatiga y el estado de ánimo.

Una de las consecuencias de la esclerosis múltiple es el descenso de rendimiento muscular, lo que provoca que tengas menos fuerza. Si entrenamos la fuerza muscular, tendremos una mayor capacidad para generar fuerza y esto generará una mayor autonomía en la persona, pero siempre teniendo en cuenta que el ejercicio no te genere fatiga.

Algunos ejercicios que puedes realizar para mejorar la fuerza son:

Ejercicio 1

Sentado sobre una silla, sujeta un paraguas o algún objeto similar, a la altura de la cadera.

Mantén los codos rectos, eleva el paraguas hacia arriba, si se puede, por encima de la cabeza, siempre que no cause ningún tipo de dolor. Baja los brazos lentamente. Repetir 3-5 veces.

Ejercicio 2

Sentado sobre una silla, pon las manos sobre las rodillas y empuja hacia abajo, de manera que se haga fuerza para ponerse de pie. Después, dobla las rodillas mientras pones las manos a las rodillas y, lentamente, siéntate de nuevo.

Ponerse de pie desde una posición sentada es un ejercicio muy bueno para fortalecer las piernas, y también puede serlo para desafiar el equilibrio. Repetir 3-5 veces.

También te recomendamos que realices ejercicios que te ayuden a mejorar la coordinación y el equilibrio, como:

Ejercicio 3

Sentado en una silla con los pies apoyados en el suelo, Levanta la punta de un pie y el talón del pie contrario. Deberá mover ambos pies a la vez de manera que intercambien sus posiciones.

Ejercicio 4

Sitúate frente a una silla. Apoya una mano firmemente en ella y levanta la pierna contraria completamente extendida. La espalda debe mantenerse erguida en todo momento. Lleve la pierna tan alto como le sea posible. Después cambie de mano y pierna.

Estirar es también un buen método para mejorar la flexibilidad y el equilibrio, para ello puedes probar con el yoga y el taichí.

Así que recuerda hacer ejercicio también si tienes esclerosis múltiple.