La soledad y el aislamiento son factores muy presentes en la sociedad actual y, aunque no son exclusivos de los mayores, sus efectos tienen mayor impacto en las personas más vulnerables y con más edad.

La soledad, a medida que nos hacemos mayores, es un sentimiento que suele originarse ante situaciones como la pérdida de un ser querido, un cambio en la situación laboral, el distanciamiento de familiares y amigos, o dificultades para tener una vida social más activa y participativa.

Esta sensación de abandono genera una serie de cambios en nuestro estado de ánimo. Nos podemos sentir embargados por la tristeza, la angustia, la resignación y la indiferencia. Estas emociones provocan que nuestra calidad de vida se vea alterada y, en consecuencia, nuestra salud tanto física como mental. Disminuimos la actividad física, nos cuesta más establecer relaciones y nos vamos aislando.

Es de vital importancia atender las necesidades emocionales y afectivas de las personas mayores y dependientes. Los familiares, amigos y la sociedad en general pueden contribuir significativamente a eliminar esa sensación de desamparo y, por ello, es muy importante también entender cómo debemos comunicarnos con ellos.

 

Repostería, recuerdos y mucha sabiduría

 

Un postre de los de siempre – quién no recuerda los bizcochos de su madre, los buñuelos o las natillas de los abuelos- lleva algunos ingredientes, huevos, azúcar, quizá chocolate, y dosis grande de cariño y un poco de charla.

Y así nace Reposterapia, una iniciativa donde las personas mayores en situación de soledad comparten recetas de postres, recuerdos y mucha sabiduría con voluntarios y voluntarias de generaciones más jóvenes que quieren sumarse al reto de luchar contra la soledad. La compañía Azucarera, en colaboración con la Fundación Grandes Amigos, apuesta por esta terapia “dulce” como herramienta para paliar en nuestros mayores los estados de soledad, porque la receta que mejor sabe es la que se comparte en la mejor compañía.

La idea es sencilla, pero también muy especial: se trata de ofrecer compañía y bienestar emocional mediante encuentros organizados por entre personas mayores y otras que no lo son tanto. Tiene por tanto la doble finalidad de que experimenten un rato divertido juntos y a la vez, quiere transmitir parte del legado de los primeros a los segundos, y como broche de oro, celebrarlo con una tarta, unas rosquillas o un flan. De acuerdo con Carol Durán, directora de estrategia de Azucarera, “es una forma de compartir experiencia y sabiduría. El objetivo es acompañar a las personas mayores en situación de soledad y no dejar que se pierda el legado de una generación”.

 

Combatir la soledad no deseada

 

La Fundación Grandes Amigos advierte que las personas mayores son generalmente los más afectados por la soledad. La soledad no deseada es factor de riesgo de pérdida de autoestima, depresión, deterioro cognitivo, trastornos del sueño y la alimentación, pérdida de movilidad, hipertensión, entre otras.

En este sentido, los profesionales sanitarios destacan que cocinar en familia o con amigos refuerza vínculos afectivos, lo cual repercute positivamente en la salud emocional y psicológica. Los beneficios para las personas mayores son enormes, ya que se trata de una actividad estimulante, que les hace sentirse ocupados y ejercitar la mente, que fomenta la sensación de independencia y que puede ayudar a retrasar el deterioro cognitivo e incluso mejorar la autoestima.

Y toda tarta, galletas o torrijas trae consigo una historia, una anécdota, recuerdos que los mayores comparten con los más jóvenes.  Esto evidencia que el beneficio es mutuo. Los más jóvenes, a través de la actividad, comparten tiempo, descubren otras formas de ver la vida y enfrentarse al día a día, lecciones de vida que les ayuda a priorizar los problemas y poner foco en otras cuestiones que a veces pasan desapercibidas.

Concha con su tarta de manzana; Ángel con sus torrijas; Sonsoles con sus rosquillas; Mariano con su arroz con leche o Nieves con su flan especial para sus nietos son algunas de las recetas que ya se pueden encontrar en la página web www.reposterapia.es, junto con algunos consejos vitales que se animan a compartir con todos nosotros.

Esta propuesta deja la puerta abierta para quienes estén interesados en participar y decidan hacerse voluntarios para contactar con los mayores bien por teléfono o a través de las redes sociales.