Si el 80% de la información que recibe nuestro cerebro lo hace a través de nuestro sentido más inmediato que es la vista, la salud de nuestros ojos debe ser algo a lo que prestar un cuidado especial.

Sin embargo, la prevención y la buena la salud visual no se toma demasiado en cuenta por las personas que no tienen problemas de gravedad. Pero el cuidado de nuestra vista haría que la mayoría de los problemas visuales leves o habituales como la miopía, el astigmatismo e incluso la presbicia, tuvieran un impacto menor en las personas.

Según señala la OMS, en el mundo se estima que 1.000 millones de personas viven con algún tipo de deficiencia visual a causa de no disponer de un cuidado preventivo ni tratamiento de enfermedades como las cataratas o el glaucoma. De estos millones, aproximadamente 36 son personas ciegas y más de 200 tienen discapacidades visuales de cierta severidad.

Pese a ello, un porcentaje muy elevado de estos pacientes podría evitar la severidad o limitaciones de su autonomía por esta causa con un mejor acceso al tratamiento y, por supuesto, a los avances que la ciencia y la tecnología están desarrollando.

 

Dispositivos tecnológicos para impulsar la autonomía

 

Las personas con discapacidad visual corren mucho más riesgo de sufrir caídas. Los dispositivos de ayuda a la movilidad más habituales -como los bastones o algunos dispositivos electrónicos- tienen limitaciones. Pero la tecnología es siempre la mejor aliada para dotar de autonomía a las personas. Por eso, es interesante llamar la atención sobre el dispositivo experimental creado en un laboratorio de rehabilitación visual.

Este aparato que consta de un dispositivo avanzado cuenta con una unidad de registro de datos y una cámara de gran angular conectada a dos pulseras por Bluetooth. La cámara está conectada a una unidad de procesamiento y capta imágenes evaluando el riesgo de colisión en función del movimiento relativo de los objetos entrantes y circundantes en el campo de visión de la cámara. Ante estos riesgos la pulsera correspondiente (derecha o izquierda), vibrará y cuando sea frontal serán las dos las que emitan estas vibraciones.

Pero además de este sensor avanzado hay otros elementos tecnológicos que hacen que la movilidad y la autonomía sean cada día más reales para las personas con una discapacidad visual.

 

Inteligencia artificial y 3D contra la discapacidad visual

 

La inteligencia artificial ha comenzado a conseguir avances reales que mejoran efectivamente la accesibilidad y la capacidad de las personas de interactuar de modo distinto en un mundo cada día más complejo.

Así, los asistentes visuales portátiles con inteligencia artificial actuales cuentan ya con reconocimiento y descripción de imágenes y voz así como identificador de textos y hasta gestual. Son 100% portables, permitiendo su uso incluso sin conexión a internet.

Los, anteojos para personas ciegas, como el desarrollado en España EyeSynth, hace que unas simples gafas registren en 3D todo lo que sucede en su entorno y lo traduzcan en sonidos. Con dos cámaras y un miniordenador incorporado, el sistema se actualiza hasta 60 veces por segundo. Este tipo de tecnología requiere aprendizaje por parte del usuario. Pero lo más sorprendente es que los sonidos son transmitidos a través de los huesos de la cabeza.

Aplicaciones como Seeing AI están diseñadas para ayudar a la gente con poca visión. Además de las descripciones auditivas, el programa puede leer incluso un texto escrito a mano o escanear un código de barras. Luego lo traduce a la persona que lo está usando. Las descripciones del entorno son cada vez más completas.

Las lentes inteligentes desarrolladas en la Universidad de EAE utilizan la inteligencia artificial para leer, navegar por internet o identificar caras. Todo desde la conexión con el móvil a través de la unidad de procesamiento que permite al sistema funcionar sin una conexión a internet. Se les augura una precisión superior al 95%. 

Balizas Bluetooth que actúan como guías personalizadas. Estos dispositivos de altísima precisión son un gran apoyo para la gente con problemas severos de visión. Mientras que la tecnología GPS básica puede llevar a los usuarios a una ubicación, las balizas montadas en una tienda, restaurante o edificio público pueden guiarlos a la entrada del edificio en cuestión. Y cuando el usuario está en el interior, otras balizas los pueden dirigir al baño o a cualquier otra instalación importante.

 

Un mundo de posibilidades casi ilimitado que hace que la accesibilidad del espacio y también del mundo sean más entendibles e interpretables para todos. La tecnología y los avances científicos son siempre una herramienta que hace el mundo más cercano para las personas con todo tipo de discapacidad o dependencia.  Y nosotros, desde ViveLibre, queremos también darles apoyo con nuestras soluciones inteligentes y contribuir a dotar de toda la autonomía a quienes lo necesiten.