Aplicación de la tecnología al envejecimiento

Isabel Bustamante

En las últimas décadas se viene observando un envejecimiento constante de la población. Esto es debido a un aumento de la esperanza de vida y a una significativa disminución de la natalidad. Por ello, el envejecimiento de la población es uno de los mayores retos a los que se enfrentan las sociedades avanzadas en la actualidad.

Este envejecimiento puede afectar de forma significativa a la calidad de vida de las personas mayores. Por ello, es importante promover un envejecimiento saludable. Este término, acuñado por la OMS, afirma que el “envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez”.

Para poder lograr un envejecimiento saludable es imprescindible contar con la posibilidad de vivir en entornos que favorezcan tanto la capacidad intrínseca de la persona como su capacidad funcional. Y esto se puede conseguir gracias a la tecnología aplicada al envejecimiento.

 

Envejecimiento autónomo y saludable

 

La capacidad intrínseca es la combinación de todas las capacidades físicas y mentales de una persona. Incluye su capacidad de caminar, pensar, ver, oír y recordar. Por otro lado, la capacidad funcional comprende las capacidades que permiten a una persona ser y hacer lo que es importante para ella. Incluyendo la satisfacción de las necesidades básicas, la toma de decisiones, la movilidad, el establecimiento de relaciones y la contribución a la sociedad.

Para poder llevar a cabo un envejecimiento saludable y permitir a las personas mayores mantener al máximo su capacidad intrínseca y funcional, contamos con el apoyo de la ciencia a través de las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC).

 

Innovación y tecnología aplicado al envejecimiento

 

Las NTIC pueden servir como instrumento para facilitar la interacción de las personas mayores con las entidades públicas y privadas, el ocio y las relaciones sociales. Pero también pueden mejorar la calidad de vida, su autonomía y seguridad.

Estas mejoras pueden lograrse mediante la implementación de soluciones avanzadas basadas en la tecnología de asistencia o de salud, activación de los servicios de emergencia o de localización.

La innovación en los últimos años ha hecho que las NTIC pasen a formar parte de nuestras vidas y nos ayuden en el proceso de envejecimiento. Por ejemplo, se puede encontrar la implementación de las últimas tecnologías dentro de la vivienda (domótica). Facilita la integración de sistemas de seguridad, bienestar o gestión energética. Esta tecnología puede facilitar que las personas mayores vivan solas y gocen de un mayor nivel de independencia. Además, van a reforzar su seguridad y mejorar sustancialmente su capacidad funcional.

Otra de las soluciones avanzadas para poder mantener un envejecimiento saludable se basa en los servicios de teleasistencia. Estos dispositivos permiten disminuir el aislamiento y la soledad, así como contactar con los servicios de emergencia en caso de ser necesario, de forma fácil y rápida.

 

Wearables y sensores para mejorar el bienestar

 

Así mismo, en los últimos años han surgido otros dispositivos como los wearables o las pulseras inteligentes. Pueden medir el ejercicio realizado, variables de salud (como la frecuencia cardíaca), el descanso nocturno o la localización de la persona que lo lleva. Estos datos pueden contribuir a la toma de decisiones médicas o incluso a poder realizar diagnósticos más precoces.

Las nuevas tecnologías no solo contribuyen a mejorar la capacidad funcional de las personas mayores, sino que también pueden contribuir a la mejora de la capacidad intrínseca. Esto se puede llevar a cabo mediante la estimulación tanto sensorial como cognitiva, realizada mediante aplicaciones o juegos en tablets y ordenadores. Fomentan el uso de determinadas zonas del cerebro evitando su atrofia y debilitamiento, así como el incremento de la fragilidad general. Del mismo modo, también están focalizadas en la estimulación sensorial mediante ejercicios visuales y auditivos.

Algunas de estas aplicaciones y utilidades de la tecnología las podemos encontrar dentro del sistema de ViveLibre Movilidad. Es un servicio que se presta a través del móvil del usuario para permitir una vida más autónoma aumentando su seguridad y tranquilidad, contribuyendo de esta forma a un envejecimiento saludable.

Este sistema dispone de un sistema de localización, recordatorio de medicación y de citas médicas, sistema de alertas (como avisos de la salida de una zona segura o de batería baja), así como un botón que contacta directamente con la Unidad de Apoyo. Está operativo las 24 horas, todos los días del año. Además, los familiares pueden disponer de una aplicación para poder realizar en todo momento un seguimiento de la situación y localización del usuario si éste lo permite.

Toda esta tecnología puede ayudar a mejorar el funcionamiento de las personas mayores y contribuir a mantener un envejecimiento saludable. Así, además de ser más independientes y seguir realizando muchas actividades, se reducirán problemas como la ansiedad y la depresión en los mayores. Porque fomentar la autonomía siempre mejora las capacidades intrínsecas y funcionales de las personas. Y ese es el mejor uso de la tecnología aplicada al envejecimiento.

Sobre el autor

Isabel Bustamante

Neuróloga del Equipo Clínico de ATAM. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó la especialidad de Neurología en la Fundación Jiménez Díaz. Desde el año 2009 es miembro de la Sociedad Española de Neurología. Así mismo, ha colaborado con diversas Asociaciones de Esclerosis Múltiple mediante ponencias y jornadas informativas para pacientes. Como neuróloga, considera esencial tener en cuenta las circunstancias del paciente para alcanzar una visión global, desde una relación basada en la empatía y el respeto mutuo.

Neuróloga del Equipo Clínico de ATAM. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó la especialidad de Neurología en la Fundación Jiménez Díaz. Desde el año 2009 es miembro de la Sociedad Española de Neurología. Así mismo, ha colaborado con diversas Asociaciones de Esclerosis Múltiple mediante ponencias y jornadas informativas para pacientes. Como neuróloga, considera esencial tener en cuenta las circunstancias del paciente para alcanzar una visión global, desde una relación basada en la empatía y el respeto mutuo.

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