El proceso de envejecimiento resulta ser un factor inevitable de la existencia humana y, más que simplemente hacernos mayores, representa una oportunidad para abrazar un envejecimiento saludable y activo. Desde ViveLibre, consideramos que llegar a la vejez debería ser más que la acumulación de años; debe ser un período marcado por la vitalidad, el bienestar y la plenitud de experiencias acumuladas.

De hecho, el fenómeno del envejecimiento poblacional implica un logro en la evolución de nuestra sociedad. En España, se ha alcanzado una de las expectativas de vida más notables a nivel mundial, superando los 83 años en 2018 (86,08 en mujeres y 80,43 en hombres), aunque la esperanza de vida en buena salud se sitúa en 63,2 años (62,6 en mujeres y 63,9 en hombres) para el año 2017.

Es por esta razón que las personas con edad avanzada merecen un enfoque especial, reconociendo la importancia de la tercera edad y la ancianidad como fases valiosas de la vida, ya que la vitalidad en la tercera edad no solo es deseable, sino también alcanzable mediante prácticas de vida saludable, promoción de la actividad física y la búsqueda activa de bienestar.

¿Qué es el envejecimiento saludable?

El envejecimiento saludable implica no sólo prolongar la vida, sino también mejorar su calidad. Para las personas en edad avanzada, la atención integral a la salud mental y física se convierte en un componente esencial. Mantener la máxima capacidad funcional y promover la vitalidad son metas que contribuyen significativamente al bienestar general de las personas mayores.

El concepto de ancianidad no debería asociarse únicamente con limitaciones, sino también con la posibilidad de cultivar nuevas pasiones, aprender, y la posibilidad de seguir contribuyendo a la sociedad de maneras valiosas. Para ello, es fundamental adoptar un enfoque holístico que abarque aspectos físicos, emocionales y sociales, con el fin de lograr una transición a la edad avanzada que promueva la vitalidad y el bienestar.

Sin embargo, existen diferentes tipos de envejecimiento que logran destacar la diversidad de experiencias y enfoques que las personas mayores pueden adoptar para llevar vidas plenas y contribuir al bienestar general, resaltando la importancia de reconocer y fomentar la riqueza que aporta la población de edad avanzada a la sociedad.

¿Cuales son los tipos de envejecimiento? 

Como metas a alcanzar en la etapa de la ancianidad, los diversos enfoques que destacan la diversidad de experiencias y actitudes que las personas mayores pueden adoptar para vivir una vida plena, contribuir al bienestar general y así lograr un buen envejecimiento, son los siguientes:

Envejecimiento activo y saludable:
Más que una simple coexistencia, este concepto promueve la participación activa y continua de las personas mayores en la sociedad. Se trata de una sinergia entre la conexión social, la actividad física y una alimentación adecuada, contribuyendo así a mantener la vitalidad y el bienestar en la vida diaria. Implica sumergirse en actividades sociales, culturales, educativas y laborales, promoviendo un estilo de vida activo que fomente la autonomía y la independencia.

Envejecimiento positivo:
Concentrándose en los aspectos positivos del envejecimiento, este enfoque celebra la acumulación de experiencias, la sabiduría y el crecimiento personal. Su objetivo es desafiar y transformar las percepciones negativas comúnmente asociadas con la vejez, dando paso a una mirada más optimista y enriquecedora.

Envejecimiento consciente:
La práctica de vivir el momento presente y apreciar cada etapa de la vida es esencial en el envejecimiento consciente. Incluye la atención plena y la aceptación de los cambios naturales asociados con la edad, cultivando una actitud reflexiva y agradecida hacia la experiencia del envejecimiento.

Envejecimiento exitoso socialmente:
Poniendo énfasis en la importancia de las relaciones sociales y las redes de apoyo durante la vejez, este enfoque reconoce y valora la contribución social continua de las personas mayores a la comunidad. Destaca cómo la interacción social sólida y el apoyo mutuo son componentes esenciales de un envejecimiento exitoso y enriquecedor para todos.

10 actividades para un envejecimiento activo y saludable

Promover un envejecimiento saludable implica reconocer la importancia de las personas con edad avanzada, fomentando su participación activa en la sociedad y asegurando que la tercera edad sea una etapa de la vida caracterizada por la plenitud y la contribución continua al bienestar general. Para ello, destacamos las diez actividades fundamentales para un envejecimiento activo y saludable.

Mente activa
Realizar ejercicios de memoria y actividades estimulantes como leer, escribir y pasatiempos. Ampliar los conocimientos, aprender nuevas aficiones y participar activamente en el entorno del día a día. Reforzar las relaciones sociales es de vital importancia, ya que el contacto con otras personas es beneficioso a nivel intelectual, emocional y social, además de ser un antídoto contra el estrés.

Alimentación 
Adoptar una dieta saludable y equilibrada, rica en frutas, verduras y fibra para controlar el peso y fortalecer el sistema inmune. Limitar la ingesta de grasas, azúcares y sal, e incorporar proteínas de calidad como pescado, legumbres y frutos secos. La hidratación adecuada es esencial para eliminar toxinas y aumentar la energía.

Ejercicio regular
Realizar ejercicio regularmente para mantener la masa muscular, la flexibilidad y la movilidad articular, previniendo caídas y fracturas. Consultar al médico o seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para elegir la actividad adecuada. Para conseguir mayor motivación, es esencial buscar un compañero o unirse a un grupo. Además, es importante ajustar el ejercicio a las capacidades físicas y progresar gradualmente para evitar lesiones.

Evitar hábitos tóxicos
Resulta indispensable evitar hábitos poco saludables. Además de mantener una dieta equilibrada y practicar deporte, eliminar el tabaco y reducir o eliminar el consumo de alcohol, ya que aumentan el riesgo de diversas enfermedades. Especialmente por la tarde, limitar la ingesta de bebidas alcohólicas y sustancias estimulantes como el café o el chocolate para asegurar un descanso adecuado.

Rutina del sueño
Asegurarse de seguir una rutina de sueño adecuada para mantener la vitalidad y fortalecer las defensas. Dormir ocho horas diarias en horarios regulares, evitar siestas prolongadas (no más de media hora) y cenar de forma ligera por la noche. Incluso, limitar la ingesta de líquidos antes de acostarte para prevenir interrupciones durante la noche.

Salud bucal
Priorizar la salud bucal mediante prácticas regulares. Cepillarse los dientes después de cada comida con pasta dentífrica con flúor y usar hilo dental, cepillo interproximal o irrigador. En el caso de utilizar una dentadura postiza, limpiarla adecuadamente y guardarla en agua por la noche. Es fundamental en edad avanzada visitar al dentista al menos una vez al año para un cuidado dental integral.

Cuidado de la piel
Es indispensable el cuidado de la piel durante la tercera edad. Al ser más fina y frágil, optar por duchas diarias con jabón neutro, realizar un secado suave y aplicar loción o crema hidratante. Protegerse del sol usando fotoprotectores con un factor no menor a 30 (preferiblemente 50+), utilizar sombrero y gafas de sol con filtro UV y además evitar la exposición solar en las horas centrales del día, incluso en días nublados.

Buena postura H3
Mantener una buena postura en todo momento. Al caminar, evitar arrastrar los pies y usar zapatos cómodos con un tacón de dos a cinco centímetros es lo recomendable. Si es posible, dormir de lado en posición fetal y al levantarse de la cama, hacerlo lentamente con la ayuda de los brazos. Al levantarse después de estar sentado, debemos hacerlo gradualmente para prevenir mareos por una brusca disminución de la presión arterial.

Mejorar la movilidad y evitar caídas
Prevenir las caídas tomando medidas de seguridad. Si tenemos alguna limitación de movilidad, se deberá utilizar un bastón o andador al caminar para mayor estabilidad. Asegurarse de que el entorno del hogar está bien iluminado y evitar alfombras u objetos que puedan aumentar el riesgo de tropiezos. Al subir y bajar escaleras, utilizar la pierna más ágil y sujetarse de la barandilla. Instalar agarraderas en el cuarto de baño y la ducha, como así también colocar goma antideslizante en el suelo, es fundamental.

Revisiones de manera regular
Priorizar la salud realizando chequeos regulares y visitar al médico periódicamente para controles de salud generales. En caso de cualquier enfermedad, asistir a las citas y revisiones en el centro de salud y con los especialistas asignados. Asegurarse de recibir las vacunas adecuadas, como las de gripe, tétanos y neumococo. Vigilar la visión y audición, ya que con el tiempo, estos sentidos tienden a deteriorarse, generando mayores dificultades.

Como conclusión, el envejecimiento saludable es un proceso que requiere atención integral a diversos aspectos de la vida. Desde mantener una dieta equilibrada y hacer ejercicio regularmente hasta cuidar la salud bucal y la piel, cada detalle contribuye a la calidad de vida en las personas mayores. La importancia de una mente activa, la prevención de caídas, el buen descanso y el seguimiento regular de la salud a través de chequeos médicos son aspectos esenciales a tener en cuenta. Al adoptar hábitos positivos y tomar medidas preventivas, se puede fomentar un envejecimiento activo, exitoso y consciente, permitiendo que las personas mayores disfruten de una vida plena, vital y contribuyan de manera significativa al bienestar general.